| Pasadas las primeras 24 horas después del tratamiento con Radiocirugía, el paciente puede, en condiciones normales, incorporarse a sus actividades habituales. El efecto de la Radiocirugía se irá valorando en los meses o años siguientes. |
La única limitación en su actividad puede venir como consecuencia
de sus déficits neurológicos o, en el caso de las malformaciones,
porque debe seguir con las mismas precauciones que llevaba antes del tratamiento.
En los ANGIOMAS, mientras no se produzca el cierre total de la malformación,
persiste el riesgo de una nueva hemorragia; para reducir al máximo
este riesgo, es aconsejable llevar un régimen de vida en el que se
eviten todo tipo de esfuerzos, estrés y en general todas aquellas situaciones
que puedan producir un aumento de la tensión arterial que pudiera facilitar
un nuevo sangrado de la malformación. Para conocer el momento en que
se ha cerrado totalmente la malformación, el equipo de la Unidad de
Radiocirugía que le ha tratado, valoraráperiódicamente
su evolución mediante la realización, según el protocolo
de seguimiento, de unos estudios ya previstos (RM, TAC, etc.) en los períodos
de tiempo ya indicados.
Una vez que se haya demostrado el cierre total de la malformación,
desaparecerá el riesgo de sangrado y el paciente podrá llevar
una vida normal. En el caso de que trascurrido un tiempo prudencial (2-3 años)
no se llegue a la oclusión total, eventualidad que puede ocurrir en
el 10% de los casos tratados, el equipo médico que le atiende deberá
evaluar su caso para estudiar la conveniencia de un nuevo tratamiento.
En los pacientes que como consecuencia de un tumor o de una malformación, hayan tenido crisis epilépticas, en el período postradiocirugía deben continuar con el mismo tratamiento que llevaban previamente y el mismo régimen de vida, evitando conducir vehículos, nadar en aguas profundos y en general evitar todas aquellas situaciones en las que la posible presentación de una crisis suponga un riesgo añadido.